La película de Hampa Studio representó al sector dentro del ciclo de cine valenciano contemporáneo organizado por Mostra365, donde también hubo una charla sobre el proceso de creación en la animación.
Las buenas historias tienen una extraña facilidad para llegar a lugares inesperados. Hace unas semanas, una de ellas nos llevó hasta el Centro Penitenciario de Picassent gracias a la invitación de Sara Mansanet, Subdirectora de Cinematografía y Audiovisuales del Palau de la Música de València, para participar en el ciclo de cine valenciano contemporáneo, una actividad integrada en el programa Mostra365.
En esta ocasión, la iniciativa consistió en la proyección de cuatro películas en la cárcel de Picassent, curiosamente la prisión en activo más grande de España en la actualidad. Con ello, esta propuesta buscaba acercar el cine de nuestra tierra a nuevos públicos en contextos poco habituales de exhibición. De estas cuatro sesiones, la última estuvo dedicada a la animación y fue representada por nuestro último estreno en cines: ‘El Tesoro de Barracuda’, dirigida por el ganador del Goya Adrià García y coproducida junto a Inicia Films y Belvision.

Antes de la proyección, realizamos una presentación introductoria a cargo de Alba Ruiz-Castizo, nuestra Supervisora de Edición, en la que se explicó de una forma muy cercana y didáctica cómo se hace una película de animación frente a una de imagen real: desde el desarrollo del guion, el tamaño de los equipos y los tiempos de producción, hasta aspectos clave como el diseño de personajes, la creación de localizaciones o el trabajo de concept art. Para facilitar la explicación, los asistentes recibieron un dossier con material visual, concepts e información sobre la película.
El objetivo de esta introducción era contextualizar la experiencia de visionado y facilitar la comprensión de una obra que, para muchos de los internos, suponía el reencuentro con el cine familiar o de animación tras años sin acceso a este tipo de contenidos. Y en algunos casos hasta décadas.
Tras la proyección, se celebró un breve coloquio con preguntas en el que se generó un intercambio cercano y muy participativo. En general, la respuesta del público fue especialmente positiva: la película conectó con los asistentes y fue recibida con interés y aprecio, tanto por su trama como por su universo visual. Con todo, fue una experiencia inédita para el estudio y una ocasión especial para acercar nuestro oficio a un público diferente y descubrir cómo una misma película puede generar conversación, curiosidad y nuevas lecturas en contextos tan distintos.
